El amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.
 


Jesucristo fue un judío http://losdivulgadores.com/2011/07/jesus-fue-un-judio-revolucionario/revolucionario


por Oscar Mercado
Jesucristo por Rembrandt

"Joven judío como Cristo", Rembrandt.

Jesucristo fue judío por linaje paterno y materno. Nació en Belén, lugar donde vino al mundo el legendario rey David, y también por formación pues difícilmente alguien que no fuese judío conocería tan bien los textos sagrados de la religión judía como para atreverse a dar una lección a los sabios doctores del templo de Jerusalén. Jesucristo lo hizo siendo aún un niño.

Lucas II, 46-47, Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. 

Más aún, Jesucristo fue circuncidado como todos los judíos de la época.

Lucas II, 21
, Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

Jesucristo nunca negó la tradición judía, por el contrario se propuso restablecer el orden dictado por las leyes mosaicas.

Mateo V, 17
, “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”.

Sus seguidores lo llamaban Rabí, es decir, maestro de la religión judía.

Juan IV, 31
, Entretanto, los discípulos le insistían diciendo: “Rabbí, come.”

Los evangelios nos cuentan también cómo Jesucristo predicó no sólo en las montañas o al borde de los lagos, sino también en el templo de Jerusalén, donde sólo podría haber predicado si era judío.

Lucas XXI, 37, Por el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. Y todo el pueblo madrugaba para ir donde él y escucharle en el Templo.

Es más, en el siguiente pasaje de Juan el mismo Jesucristo se identifica como judío.

Juan IV, 22
, Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.

 

Jesucristo por Van Honthorst

"Cristo frente al gran sacerdote", Gerrit Van Honthorst

Para algunos estudiosos de la Biblia como John P. Meier, el asunto no tiene discusión, su voluminosa obra sobre Jesús se titula, “Jesús, un judío marginal”. Pero Jesucristo no fue un judío más, fue un revolucionario. Su revolución lo llevó a reformar varias leyes, usos y prácticas de la religión judía tradicional, lo que le valió la condena de los sacerdotes judíos del Sanedrín. Un ejemplo de esta nueva prédica revolucionaria fue la promesa del reino de los cielos a judíos y no judíos. En el Evangelio de Marcos, Jesucristo cura al criado de un soldado romano quien para los judíos representaba el poder opresor y enemigo del cual debían liberarse. Ningún maestro judío le predicaría a un romano, y menos aún lo ayudaría.

Marcos VIII, 5-7
,  Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: “Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.” Dícele Jesús: “Yo iré a curarle.”

Jesucristo tampoco respetó la prohibición del trabajo en los días sábados, razón por la que fue acusado por el Sanedrín.

Lucas XIII, 10-16, Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad. “Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.” Replicole el Señor: “¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?”

En esa época y según la tradición judía, las mujeres en el templo como en el hogar, tenían un rol subordinado al del hombre. Jesucristo las hizo discípulas suyas y abogó porque tuvieran una participación más activa y directa en el culto, esta fue una parte importante de sus reformas.

Finalmente no hay que olvidar que Jesúcristo vivió, murió y fue enterrado como judío. Su revolución no creó ninguna religión y menos aún iglesia alguna. Su ministerio no tuvo un lugar fijo, fue itinerante, y abierto a todos los que quisieran escuchar el mensaje, sin importar raza, condición o credo alguno.


Las citas bíblicas las hemos tomado de la New Revised Standard Version Holy Bible with Apocrypha. Oxford University Press, 1989. Para la versión en español hemos usado como base la anterior comparándola con LaBiblia De Jerusalén Latinoamericana, Editorial Desclée De Brouwer, 2007. Hemos empleado además, como apoyo en caso de discrepancia, The Word Study Greek-English New Testament with Complete Concordance de Paul R. McReynolds, Tyndale House Publishers, 1999.

 

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